La vida es un ir y venir de sucesos que al final solo son recuerdos. De los mios, muchos se desvanecen con el tiempo, otros tantos se guardan en la memoria, y los más inconformes se quedan aquí. OokameAutor y usuario de este lugar. Explorador de arte, música y guitarra. Precursor de lo natural, no-común e incursiones a lo desconocido. Jugador de Starcraft, internauta y diseñador de páginas web.+? Ya escritos |
miércoles, marzo 14, 2007El Hombre y su DestinoÉsta es la historia de un hombre y su destino. Es la historia de un camino, es la historia de un recorrido. Un hombre se enfrentaba a su destino, emprendía un camino del cual sabía su final, sabía lo que le esperaba. El venía de un lugar que no era su hogar, estaba en un lugar transitorio, estaba en un lugar donde las actividades iban y venían a cada momento, no había tiempo para reflexionar, todo lo que hacía lo mantenía ocupado, todo lo que hacía le mantenía la mente ocupada. Y de pronto, así como el sol se oculta entre las montañas para dar paso a la oscuridad, su periodo en ese lugar terminó. El tiempo de actividades, protectores del trabajo y repelentes de reflexiones, había finalizado. El hombre salió de esa etapa en su vida y se encaminó a lo que en un principio le pareció desconocido. Estaba allí en el principio de la senda. Frente a él se encontraba aquel camino que poco a poco iba reconociendo; atrás dejaba su anterior morada. No había más, no habían caminos laterales, no habían sendas opcionales, era el frente o el frente, nada más. Poco a poco, mientras iba recorriendo su camino, se iba dando cuenta de lo que le esperaba en la última linea. Con cada paso que daba veía más claramente el final, veía el abismo que le esperaba. Aquel camino le guardaba como sorpresa un final estremecedor, cincuenta metros de caída que a pesar de estar ocultos podían sentirse. Pero a pesar de eso, el panorama era tan bello que aquel precipicio parecía sólo un espejismo producto de la infinita calma y comodidad que el camino le ofrecía, era tanta su hermosura que no quedaban dudas de que ese era el camino correcto a seguir. Sin embargo, aquel hombre sabía perfectamente lo que esa senda le guardaba, sabía perfectamente a donde llegaría si seguía caminando, y aún sabiendo lo que le esperaba, no podía detenerse. Con cada paso se llenaba de ira, el enojo lo llenaba, ¿por qué tenía que ser así?, ¿por qué no había otra senda que recorrer? ¿por qué tenía que estar allí ese final? ¿por qué tenía que acabar así?. De pronto, se vio envuelto en una niebla, perdió la visión que tenía sobre el camino, y sobretodo, perdió la visión que tenía sobre ese final. Se había sumergido tanto en esa bruma que los pasos que daba parecían no llevarle a ningún lado. El caminaba, pero su mente volaba. El precipicio había desaparecido, y el camino ya no era camino pues ya no existían los bordes, todo estaba abierto pero en realidad ya ni eso importaba, la bruma cubría todo, lo llevaba por caminos distintos pero placenteros, era una niebla benefactora, una niebla que lo acompañaba. Todo lo que tiene un principio tiene un fin, y aquel hombre llego al fin de su recorrido, no se encontraba en el abismo, no se encontraba en el borde ni tampoco yacía en el fondo de aquel final que tan claramente veía en un principio. Aquella niebla lo había conducido a un final distinto, lo había salvado. Durante todo el camino jamás se preguntó por qué había aparecido toda esa espesa niebla, jamás se preguntó de donde había salido ni a donde se dirigía, no se preguntó si estaba en el camino que conocía o sí algún día llegaría a su fatídico destino. Jamás se preguntó nada pues sólo vivía lo que la niebla le ofrecía. Fue una vez que llegó al final que todo se despejó. Fue cuando llegó al final que vio las cosas como antes otra vez. Fue cuando llegó al final que se dio cuenta que aquella niebla no había venido de ningún otro lado más que de si mismo. Aquel hombre había cambiado su destino. Etiquetas: historias
Escrito por RaiN a horas: 20:42 7 Intervenciones: |
Sí, está en nuestras manos cambiar nuestro destino, solo que la mayoría de las veces no nos damos cuenta.
Un abrazo hasta la Llajta.
Cambiar nuestro destino, algo que no muchos están conscientes que se puede hacer, nunca está demás hacernos recuerdo que tenemos una gran responsabiidad y facultad en nuestras manos...
Saludos =)
La niebla es la vida. La vida es lo que pasa durante todo el camino al destino, y el destino es a donde nos dirigimos inevitablemente, pero sin darnos cuenta.
Saluudos =)
P.d.: seguiré el consejo de nunca dejar de preguntarme el sentido de la vida. Gracias
otro saludo xD
Creo que sólo se puede hablar de destino en tiempo pasado, lo futuro es a la vez elegible e incierto.
Saludos y abrazos Vania, Sakura y Nata.
Eso del destino siempre me confunde... Podemos o no podemos cambiarlo??? Y cómo vamos a saber si lo hemos cambiado o si realmente llegamos al destino que de había escrito para nosotros, sólo que, era nuestro destino llegar de esa manera???
No lo sé, pero como sea, me gusta el escrito, creo que el destino debería ser posible de modificar...
Saludos
Jeje, por eso digo que sólo se debe hablar en tiempo pasado, de otro modo entras en un ciclo de preguntas existenciales que al final solo te confuden.
Vive con la idea de que puedes cambiarlo y ya, más allá de que sea o no cierto.
Gracias por pasar por aqui y comentar Nat. Saludos.