La vida es un ir y venir de sucesos que al final solo son recuerdos. De los mios, muchos se desvanecen con el tiempo, otros tantos se guardan en la memoria, y los más inconformes se quedan aquí.

Ookame

   Autor y usuario de este lugar. Explorador de arte, música y guitarra. Precursor de lo natural, no-común e incursiones a lo desconocido. Jugador de Starcraft, internauta y diseñador de páginas web.
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Ya escritos




lunes, enero 15, 2007

Trova


En mi anterior web solía publicar letras de temas que estaban de "turno", siempre hay un tema, una canción. No quiero dejar de hacer eso, la música es una parte fundamental en mi vida.
Hoy, y entre estos días, está la trova, un estilo de música que me agrada mucho.

"Siempre transmites ideología con la música.
Cuando haces una canción, tonta e imbécil de esas que se oyen a menudo, estás transmitiendo le ideología del imbécil"
Vicente Feliú

Sin embargo, ésta, es de la buena:

Autor: Raúl Ybarnegaray
Tema: El hombre y los cinco cuervos.

Recitado: "Y así, fue matando a los cinco cuervos, hasta que pudo verse libre de ellos. Fue de esa manera que descubrió que el dolor venía de adentro."

Hubo una vez, un hombre presa del dolor,
tanto sufrió, se consumía en el ardor,
llevaba tapados los ojos, por tanta agonía,
y no aclaraba muy bien qué lo consumía.

Sólo podía sentir picotazos,
que le hacían el cuerpo pedazos,
cinco cuervos, le sobrevolaban,
cinco cuervos presumían, le atacaban.

Al primero mató, resistiéndose a su ofensa,
pero nada obtuvo en consecuencia,
y el daño y el dolor persistían,
poco a poco se lo carcomían.

Cuatro cuervos le sobrevolaban,
quedaban cuatro cuervos que atacaban.

Al segundo y al tercero aniquiló,
y el dolor ni siquiera cesó,
peleando quedó con las aves,
se vio libre de cuatro animales.

Sólo un cuervo le sobrevolaba,
sólo un cuervo talvez le atacaba.

Quedó muerto el último cuervo,
y el dolor persistía en su cuerpo,
talvez los cuervos que creía atacantes,
no eran más que sus propios semblantes,
y fue al fín que entendió los dolores,
como efectos de sus propios temores.

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Autor: Quimbando
Tema: El último refugio o tentayape.

Mis ojos se despiertan en otra mañana,
otro sol, otra ventana, otro rayo de madrugada,
hay miradas quietas, sigilosa historia y tiempo,
que un grito sólo ya no alcanza, para romper ese silencio.

Pues yo soy aquel río de agua detenida,
detenida en mi memoria, en mi memoria fragmentada,
queda en mis zapatos la tierra de pies descalzos,
es tierra color de niño, que en la lluvia se hace barro.

Aún me llama aquel sol, que quemaba piel y arena,
reflejado en la mirada, del que desnudó mi alma.

Es tierra color de niño, que en la lluvia se hace barro.

A menudo aquellos pechos que orgullosos palpitaban,
destilaban gotas tristes, lágrimas ensangrentadas,
donde llegará el destino de estas tierras trabajadas,
si aquél que cosecha el trigo, aún no es el dueño de nada.

Aún me llama aquel sol, que quemaba piel y arena,
reflejado en la mirada, del que desnudó mi alma.


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Para aquellos que quieran escuchar los temas, ambos y algunos más de varios cantautores bolivianos, consigan el disco de "Guitarra en mano".

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Escrito por RaiN a horas: 17:05


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